El pasado 12 de septiembre el Supremo Consejo del Grado 33 y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España celebró en Bilbao la ceremonia de entrega de la Carta Patente al nuevo Soberano Consistorio de Príncipes del Real Secreto «Enrique Barea» núm. 104, que desarrollará sus trabajos de manera itinerante en el ámbito de la Delegación Norte del Supremo Consejo.

Fuente: Archivos del Supremo Consejo
del Grado 33 para España.
La creación de este nuevo Cuerpo, el cuarto Consistorio constituido en España, consolida el desarrollo de la masonería filosófica en el norte del país y responde a una singular concepción territorial y fraternal. El Consistorio reunirá a hermanos procedentes de distintos puntos de la Delegación Norte y desarrollará sus trabajos de forma itinerante, con especial vinculación a A Coruña, Gijón y Bilbao. Su constitución es, de este modo, fruto de la cooperación entre masones que trabajan habitualmente en estas ciudades, aunque permanecerá abierto a la participación de hermanos procedentes de otros lugares.
El nuevo Consistorio lleva el nombre de Enrique Barea, 33º, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo para España durante uno de los períodos más difíciles de su historia. Tras la persecución de la masonería y el exilio de numerosos miembros del Supremo Consejo como consecuencia de la Guerra Civil y de la posterior represión franquista, Barea desempeñó un papel fundamental en las negociaciones con el Supremo Consejo para México, que otorgó asilo al Supremo Consejo español y a sus miembros exiliados.
Aquella solución quedó jurídicamente articulada mediante el denominado Balaustre núm. 25, una disposición de extraordinaria relevancia en la historia del Derecho masónico internacional. El acuerdo permitió preservar la personalidad, soberanía y continuidad institucional del Supremo Consejo español durante su exilio, haciendo posible que mantuviera una existencia ininterrumpida desde su fundación el 4 de julio de 1811 hasta nuestros días. La elección del nombre «Enrique Barea» quiere rendir homenaje, por tanto, no solo a quien dirigió el Supremo Consejo en circunstancias extraordinariamente adversas, sino también a una etapa decisiva para la preservación de la masonería filosófica española. La ceremonia de entrega de la Carta Patente estuvo presidida por el Soberano Gran Comendador, Jesús Soriano Carrillo, 33º, y contó con la asistencia de numerosos hermanos procedentes de distintos puntos del norte de España. La constitución del nuevo Consistorio representa un nuevo paso en la implantación territorial del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y refuerza los vínculos de fraternidad, cooperación y trabajo común entre los Cuerpos jurisdiccionados de la Delegación Norte del Supremo Consejo.
