El pasado 25 de octubre, el Supremo Consejo del Grado 33 y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España celebró en Sevilla la ceremonia de entrega de la Carta Patente al nuevo Soberano Consejo de Caballeros Kadosch «Diego Martínez Barrio» núm. 212, que desarrollará sus trabajos de manera estable en la capital andaluza.
La constitución del nuevo Consejo supone un nuevo paso en el desarrollo de la masonería filosófica en Andalucía. Se trata del quinto Cuerpo jurisdiccionado que trabajará en el ámbito de la Delegación de Andalucía del Supremo Consejo y del segundo Consejo de Caballeros Kadosch existente en esta demarcación territorial.
Su creación constituye, además, un ejemplo de la cooperación fraternal, continuada y sostenida entre los hermanos de Andalucía. Hasta ahora, buena parte de quienes integrarán el nuevo Cuerpo trabajaban en el Soberano Consejo de Caballeros Kadosch «Andalucía» núm. 208, de Málaga, que ha desarrollado durante estos años una importante labor de carácter itinerante, facilitando la participación de hermanos residentes en diferentes puntos de la Comunidad Autónoma.

Retrato pintado por Agustín Segura Iglesias, 1975. Congreso de los Diputados.
El crecimiento de la masonería filosófica andaluza y la consolidación de un grupo suficiente de hermanos en la zona occidental permiten ahora establecer un nuevo Consejo en Sevilla, evitando los desplazamientos periódicos que debían realizar, principalmente, los hermanos residentes en la capital hispalense y en Córdoba. El nuevo Cuerpo permitirá así reforzar la proximidad de los trabajos, al tiempo que preserva la estrecha colaboración existente entre los distintos Cuerpos jurisdiccionados de Andalucía.
El Consejo lleva el nombre de Diego Martínez Barrio, una de las figuras más relevantes de la vida política española del primer tercio del siglo XX y estrechamente vinculado a Sevilla. Martínez Barrio fue, entre otros cargos, concejal de Sevilla, ministro, presidente del Consejo de Ministros y presidente de las Cortes, antes de verse obligado a abandonar España como consecuencia de la Guerra Civil y del posterior triunfo de la dictadura franquista.
Tras su salida de España inició un prolongado exilio, primero en Francia y posteriormente en México. Su trayectoria estuvo también estrechamente vinculada a la masonería. Durante el exilio formó parte del Supremo Consejo del Grado 33 para España en el exilio como Soberano Gran Inspector General, participando así en la continuidad de la masonería filosófica española fuera del territorio nacional durante los años de persecución.
La elección de su nombre para el nuevo Consejo constituye, por ello, un homenaje a una personalidad profundamente vinculada tanto a Sevilla como a la historia de la masonería española, y permite recuperar la memoria de quienes contribuyeron a mantener vivas sus instituciones durante décadas de exilio.
La entrega de la Carta Patente al Soberano Consejo de Caballeros Kadosch «Diego Martínez Barrio» núm. 212, presidida por el Soberano Gran Comendador, Jesús Soriano 33º, representa, finalmente, un nuevo hito en la consolidación territorial del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en Andalucía y refleja el crecimiento de una estructura basada en la cooperación, la fraternidad y el trabajo continuado entre los hermanos de los distintos Cuerpos de la Delegación.
